ANÁLISIS DE RATIOS O ESTIMACIÓN DE CASH-FLOW DEL PRIMER AÑO



Cuenta de resultados del primer año

Estimación del Cash FLow 1: (sacado del VAN también)


INGRESOS(datos sacados de la estructura de costes:1 Ev

como los datos son al mes la mayoría se han multiplicado por 12)

Ventas previstas 1 año:

7.Venta mercaderías:3132 unidades aprox. x(precio de venta) 119,99€  =375.808,68€

GASTOS Datos sacados de la estructura de costes: 1 ev

6.Sueldos y salarios:12600€x12=151.200€

6 Suministros: 200€ x 12=2400€

6.Dotación a la amortización:9899€

6.Intereses de deudas a largo plazo:3000€(préstamo bancario)

6.Gastos financieros.200€

6.Compra de materias primas:246,6€

6.Arrendamientos y cánones:25200€

(129)Cuenta de resultados=183663,08€





Cálculo Amortización Acumulada del Inmovilizado Material

Amortización maquinaria:

2099€-5 años vida útil=419,8€ x 5 maquinas=2099€

Amortización mobiliario:

1500€-10 años vida útil=150€

Amortización equipos info.=

2000€ 5 años vida útil=400€

Amortización construcciones=290000€ vida útil 40 años=7250€


total amortización acumulada:9899€


 El coste de materias primas anual es 180246,6€ y dejamos 100000€ en deuda con los proveedores. El resto lo pagamos mediante una letra de cambio.

Tenemos 5 máquinas de valor de 2099€ cada una.

ANÁLISIS DE RATIOS:

Cálculo:






1. Ratio de disponibilidad inmediata

24.774,8 / 180.000 = 0,14


2. Ratio de tesorería

(247.748 + 24.774,8) / 180.000 =
272.522,8 / 180.000 = 1,51


3. Ratio de liquidez

246.067,08 / 180.000 = 1,37


4. Ratio de garantía

568.163,08 / 380.000 = 1,49


5. Ratio de autonomía financiera

192.863,08 / 380.000 = 0,51


6. Ratio de endeudamiento

380.000 / 192.863,08 = 1,97


7. Ratio de calidad de la deuda

180.000 / 380.000 = 0,47


8. Ratio de inmovilizado

322.096 / 568.163,08 = 0,57


9. ROA

188.363,08 / 568.163,08 = 0,33


10. ROE

188.363,08 / 192.863,08 = 0,98


Análisis

El análisis de los ratios de solvencia muestra en primer lugar que la disponibilidad inmediata de la empresa es baja, con un valor de 0,14, situándose por debajo del rango recomendado, que suele estar aproximadamente entre 0,2 y 0,3. Esto indica que la empresa dispone de una cantidad reducida de efectivo para hacer frente a los pagos más inmediatos, lo que puede generar cierta tensión de tesorería en situaciones puntuales. A pesar de ello, no se trata de un valor crítico, ya que existe liquidez disponible, aunque limitada en su forma más inmediata. En cambio, el ratio de tesorería presenta un valor de 1,51, situado dentro del intervalo considerado adecuado (entre 1 y 1,5), lo que indica que la empresa sí es capaz de cubrir sus deudas a corto plazo sin necesidad de recurrir a la venta de existencias, apoyándose tanto en el realizable como en el efectivo disponible. Por último, el ratio de liquidez de 1,37 se encuentra dentro de los valores aceptables (entre 1 y 2), lo que refleja una buena capacidad general de la empresa para hacer frente a sus obligaciones a corto plazo con su activo corriente, aunque sin un margen de seguridad excesivamente amplio.

En cuanto al nivel de endeudamiento, el ratio de garantía presenta un valor de 1,49, ligeramente por debajo del nivel considerado óptimo, que suele situarse alrededor de 1,5 o superior, lo que indica que el activo total cubre las deudas, pero con un margen algo ajustado. Esto sugiere que la solvencia global de la empresa es correcta, aunque sin una gran holgura financiera. El ratio de autonomía financiera, con un valor de 0,51, se sitúa en un nivel adecuado, ya que indica que aproximadamente la mitad de la financiación procede de recursos propios, lo cual otorga a la empresa cierta independencia frente a terceros. Sin embargo, el ratio de endeudamiento, con un valor de 1,97, es elevado, ya que supera el nivel recomendable cercano a 1 o como máximo 1,5, lo que refleja una fuerte dependencia de financiación ajena, casi el doble respecto a los recursos propios. Esto implica un mayor riesgo financiero, especialmente si cambian las condiciones de los préstamos o si la empresa reduce su nivel de ingresos. Por otro lado, el ratio de calidad de la deuda, con un valor de 0,47, indica que el 47% de la deuda es a corto plazo, lo que supone una presión significativa de pagos en el corto plazo, aunque aún dentro de márgenes asumibles si la empresa mantiene su nivel de liquidez.

En lo que respecta a la rentabilidad, tanto el ROA como el ROE presentan valores muy elevados. La rentabilidad económica (ROA), con un 33%, es muy superior a los niveles habituales del mercado, que suelen situarse entre el 5% y el 15%, lo que indica que la empresa es altamente eficiente a la hora de generar beneficios a partir de sus activos. Esto refleja una buena gestión de los recursos invertidos. Por su parte, la rentabilidad financiera (ROE), con un 97,6%, es excepcionalmente alta en comparación con los valores normales de referencia, que suelen ser superiores al 10% o 15%. Este resultado indica que los fondos aportados por los socios generan un rendimiento muy elevado, lo que hace que el proyecto sea muy atractivo desde el punto de vista del inversor.

En conclusión, la empresa presenta una situación globalmente positiva, ya que combina una buena capacidad de solvencia con una rentabilidad muy elevada, lo que sugiere que el proyecto es viable y atractivo económicamente. Sin embargo, también se observan debilidades importantes, especialmente en el nivel de endeudamiento, que es elevado, y en la limitada disponibilidad inmediata de liquidez, lo que podría generar tensiones en la gestión diaria si no se controla adecuadamente. Para mejorar esta situación, sería recomendable reducir progresivamente el nivel de deuda, ya sea mediante la amortización anticipada de parte de los préstamos o mediante la reinversión de beneficios para disminuir la dependencia de financiación externa. Asimismo, se podría reforzar la liquidez inmediata manteniendo una mayor proporción de efectivo en tesorería o mejorando la gestión de cobros a clientes para reducir los tiempos de entrada de dinero. También sería aconsejable  que renegociemos parte de la deuda a corto plazo para transformarla en deuda a largo plazo, reduciendo así la presión financiera inmediata. En conjunto, si se aplican estas medidas, la empresa no solo mantendría su alta rentabilidad, sino que también mejoraría su estabilidad financiera, reduciendo riesgos y aumentando la sostenibilidad a largo plazo.


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